Renfe se ha comprometido a que las obras de mejora de la accesibilidad de la estación de Galapagar-La Navata (Madrid) afecten lo menos posible, mientras se desarrollan, a las personas con discapacidad y a los viajeros con movilidad reducida que usan esta infraestructura.
La respuesta de Renfe se produce tras las gestiones realizadas por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ante las dificultades que vienen experimentando algunos usuarios durante la ejecución de las obras actualmente en marcha en esta estación de la Red de Cercanías de Madrid.
Según la información facilitada por la operadora ferroviaria al CERMI, las actuaciones tienen como objetivo la mejora integral de pasarelas, refugios y accesos, así como la creación de un entorno plenamente accesible, mediante la adecuación de itinerarios accesibles, plazas reservadas para personas con movilidad reducida, eliminación de bordillos, adaptación de rampas, instalación de nuevos pavimentos, mejora de la iluminación y renovación de la señalización.
Renfe ha explicado que determinadas fases de la obra no pueden compatibilizarse con el tránsito peatonal por razones de seguridad, debido a riesgos asociados a trabajos de demolición, consolidación, reducción temporal de anchura de paso o falta de iluminación en algunas zonas. No obstante, la empresa asegura que está procurando mantener siempre habilitado un paso entre andenes, alternando el uso de rampas y escaleras según las zonas afectadas por los trabajos.
Por su parte, el CERMI subraya que la seguridad de los usuarios debe ser prioritaria, pero también insiste en la necesidad de que durante todo el periodo de ejecución se garantice una alternativa accesible y segura para las personas con discapacidad y con movilidad reducida.
En relación con los plazos, la compañía ferroviaria pública precisa que el periodo necesario para disponer de un paso operativo plenamente accesible en las pasarelas será de aproximadamente cuatro meses a partir de la fecha actual.