- Estos derechos digitales están particularmente en cuestión a propósito de la Inteligencia Artificial y su acelerada extensión a todos los ámbitos de la vida.
El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha hecho un llamamiento a que las personas con discapacidad tengan asegurado un acceso regular al ejercicio de los derechos digitales, sin discriminaciones ni exclusiones de ningún tipo y con los apoyos necesarios cuando se precisen.
Para el CERMI, hay que entender la tecnología y lo digital como un bien a disposición de la vida independiente y la inclusión en la comunidad de las personas con discapacidad, y en este sentido deben ponerse al servicio de este derecho y al tiempo deben ser vistas y abordadas como parte integrante del derecho a la autonomía personal.
Las barreras de acceso al ejercicio regular de los derechos digitales no son, para las personas con discapacidad, solo de diseño, funcionamiento, usabilidad y conocimiento y destrezas (infoinclusión), sino también y muy relevantemente, económicas.
Junto a la accesibilidad y el diseño para todas las personas, desde el principio, está la asequibilidad, que nadie por razón de situación social o económica precaria o débil queda al margen del ejercicio de los derechos digitales, debiendo asumir el Estado el rol de garante de que el acceso se real y efectivo.